• Jim Tamm

La nueva normalidad nos está poniendo a la defensiva

La actitud defensiva en casa parece extenderse, incluso más rápido que el propio COVID-19 y está afectando seriamente las relaciones, tanto personales como profesionales

Al inicio de la pandemia del #Coronavirus y como consecuencia del #QuedateEnCasa, la gente implementó el #HomeOffice como nunca se había visto. Los que recién adoptaban este esquema encontraron liberador el evitar los viajes diarios al trabajo o los horarios rígidos, compensados ​​por tener que renunciar a las convivencias con amigos o las vacaciones en el extranjero. Por medio de diversas encuestas, muchas personas reportaron que eran más productivas sin los constantes distractores de los compañeros. Disfrutaron el no tener que manejar dos horas para asistir a una junta rutinaria o atender alguna llamada de ventas. Las posibilidades que se vislumbraban debido al trabajo a distancia eran por demás emocionantes.


Después de diez meses, la gente domina Zoom, Microsoft Teams, Skype, etc. Muchos también ya vieron las 8 temporadas de Game of Thrones y en las diversas plataformas de streaming han descubierto más de 15 años de series televisivas de los géneros más diversos, han engordado, se han vuelto adictos al día a día y a un aluvión de cobertura política, lo que ha aumentado su ansiedad. Ahora la gente parece anhelar el contacto humano, especialmente con personas distintas de aquellas con las que han estado encerradas 24 horas al día, 7 días a la semana, durante los últimos diez meses. La actitud defensiva en casa parece extenderse, incluso más rápido que el propio COVID-19 y está afectando seriamente las relaciones, tanto personales como profesionales.


En mis más de 50 años de carrera como juez, mediador e instructor, ayudando a otros a resolver conflictos, he sido testigo de cómo la #ActitudDefensiva es como una píldora venenosa para las buenas relaciones. Cuando nos ponemos a la defensiva, gastamos más energía en la autoconservación que en la resolución de problemas. No solo somos terribles para resolver problemas, sino que nuestra propia actitud defensiva alienta a los demás a ponerse a la defensiva; para luego, terminar reunidos en la sala con ellos, mostrando una pésima actitud e intentando resolver conflictos de mala manera.


La mayoría de la gente malinterpreta la actitud defensiva. Creen que cuando nos ponemos a la defensiva, nos defendemos de los demás. Sin embargo, la actitud defensiva no se trata de protegernos de otras personas. Nos ponemos a la defensiva porque no queremos experimentar miedos que habitan en nuestro interior. Los tres miedos más comunes que causan la actitud defensiva son los miedos acerca de nuestra importancia, competencia y simpatía. Por ejemplo, si temo ser percibido como incompetente, una forma de reducir mi malestar es ponerme a la defensiva y empezar a culpar a los demás cuando las cosas no salen como yo espero. Puede parecer que me estoy defendiendo de los errores de los demás. Pero lo que realmente estoy haciendo es comportarme de una manera que me permite no ser consciente de mi miedo.


La actitud defensiva siempre se basa en el miedo; la mayoría de esos miedos son inconscientes, por lo que ni siquiera reconocemos que nos estamos poniendo a la defensiva hasta que es demasiado tarde y hemos causado dañado con nuestras palabras o acciones. Entonces, lo que puede ser más útil para la mayoría de nosotros es prestar más atención a nuestros comportamientos externos cuando nos ponemos a la defensiva. Estos signos conductuales de actitud defensiva suelen ser más fáciles de detectar en un punto anterior del proceso, mientras todavía se tiene tiempo para tomar medidas correctivas.


Por ejemplo, he notado que cuando me pongo a la defensiva, tiendo a hablar más alto y mi respiración se vuelve mucho más rápida. Por lo tanto, si recibo algunos comentarios y noto que hablo más alto y respiro más rápido, eso puede actuar como un sistema de alerta temprana para mí "ding, ding, ding, oye Jim, presta atención, te estás poniendo a la defensiva". Entonces tengo la opción de tomar alguna medida.


La creación de un #SistemaPersonalDeAlertaTemprana” comienza con notar tus propios signos de actitud defensiva. Piensa en las ocasiones en las que te has puesto a la defensiva. ¿Cómo te comportabas cuando comenzaste con esta actitud? Aquí hay una lista de algunos signos que vemos comúnmente[1]:


  1. Pérdida del humor

  2. Alta carga de energía en el cuerpo

  3. Caída repentina del coeficiente intelectual

  4. Querer tener la última palabra

  5. Pensamiento obsesivo

  6. Retirada a un silencio mortal

  7. Exceso de sarcasmo

  8. Culpar/avergonzar a los demás

  9. Intelectualizar

  10. Ser demasiado amable

  11. Sordera selectiva

  12. Trivializar con humor

  13. Risa o risa inapropiada

  14. Personalizando todo

  15. Pensamiento de todo o nada

  16. Exagerar/minimizar todo


Una vez que hayas identificado tus dos o tres principales signos de actitud defensiva (es decir, los que utilizas con mayor frecuencia), se convertirán en tu “sistema personal de alerta temprana”. Cuando te des cuenta de que en una conversación recurres a esos comportamientos, sabrás que estás empezando a ponerte a la defensiva y que debes actuar antes de empeorar las cosas.


Entonces, cuando tu “sistema personal de alerta temprana” te advierta que está empezando a ponerte a la defensiva, ¿qué puedes hacer al respecto? A continuación, se muestran algunos pasos de acción que te pueden ayudar:


1. El primer paso es reconocer que te estás poniendo a la defensiva. Si no identificas y aceptas que tu actitud es defensiva, no harás nada al respecto.


2. Baja el ritmo de la situación. Tómate un descanso, de ser posible, da un pequeño paseo. El simple hecho de respirar profundamente un par de veces sin darle importancia a los demás, puede ser una técnica apropiada para tranquilizarte y centrarte.


3. Presta atención a tu diálogo interno negativo. El diálogo interno es el parloteo que ocurre dentro de tu cabeza. Por ejemplo, "no puedo hacer esto", "voy a parecer un idiota", etc., solo empeorará las cosas. Enfrenta el diálogo negativo y conviértelo conscientemente en positivo, por ejemplo, "sé que esto es difícil, pero puedo superarlo", "puedo cuidar de mí mismo", etc. Ser consciente de las afirmaciones positivas puede reducir el poder de los pensamientos negativos inconscientes.


4. Implementar un plan de acción. Tu #PlanDeAcción dependerá de tus signos de actitud defensiva. Si tus signos defensivos incluyen “inundar de información para demostrar que tienes la razón”, tal vez un plan de acción adecuado pueda incluir el permanecer en silencio durante 30 segundos. Si tu signo es “guardar un silencio mortal”, es posible que debas hacer lo contrario; haz una pregunta o dile a la otra persona que te sientes un poco a la defensiva como una forma de mantenerte activo en la conversación. Si sientes “una gran carga de energía en el cuerpo”, tal vez podrías tomar algunas respiraciones profundas o imaginar un lugar lleno de calma y tranquilidad. Si eres una persona visual, piense en una imagen que pueda recordarte lo que estás haciendo, por ejemplo, si piensas rígidamente en "todo o nada, blanco o negro", imagina un letrero que diga "BUSCA EL LADO GRIS".


5. Empieza de nuevo. Este es un modelo de recuperación, no un modelo de perfección. Entonces, cuando tus primeros signos de advertencia te indiquen que te estás poniendo a la defensiva, toma las medidas adecuadas para minimizar el daño y luego comienza de nuevo. Si identificas una situación en la que actuaste a la defensiva y no tuviste éxito implementando las acciones pertinentes para manejar la situación, será mejor que la dejes ir y te concentres en el futuro, en lugar de culparte por tu actitud defensiva del pasado.


Si prestas atención a tu “sistema personal de alerta temprana” y de inmediato realizas alguna acción contingente, lograrás evitar que tu actitud defensiva crezca y tome el control de la situación. También alentarás a los demás a que mantengan la calma y no se pongan a la defensiva, lo que, a su vez, creará un mejor ambiente para todos


Traducción: Santiago Morales


[1] El libro Radical Collaboration: Five Essential Skills to Overcome Defensiveness and Build Successful Relationships, contiene una lista completa con más de 50 signos de actitud defensiva.


James W. Tamm se desempeñó durante 25 años como Juez Superior de Derecho Administrativo para el Consejo Público de Relaciones Laborales del Estado de California. Actualmente es presidente de RC Group, miembro de la Academia de Liderazgo de la Universidad de California en Santa Cruz y del Programa Internacional de Alta Gerencia de la Escuela de Economía de Estocolmo. Ha sido profesor del Programa de Desarrollo de Talento de la Universidad de Harvard y de la Facultad de Derecho de la Universidad de Santa Clara. Es conferencista, consultor y coautor de Colaboración Radical.

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